Aterrizando en casa............

Los papás de Bruno decidieron que no querían visitas en el hospital, lo cual le hicieron saber a familiares y amigos, que aunque tenían muchas ganas de conocerlo respetaron la decisión y esperaron a que el bebé estuviera en casa para agasajarlo con mimos y regalos. Esto último es de agradecer, pues fueron muy numerosos y muy variados, de gran ayuda para la economía familiar: ropita, enseres del baño, mobiliario infantil, juguetes y todo aquello que necesita un pequeñín. Desde aquí queremos agradacer cada uno de los regalos que hemos recibido.
Desde que nació, Brunete ha sido un bebé muy tragón, a las dos horas de nacer estaba agarrado al pecho de su mamá, y a todas horas quería comer. Ante esto cualquiera está muy contento, si tiene apetito a todas horas, crecera sano y rápido, pensaban sus inexpertos padres. Pero detrás de ese apetito voraz, se escondía un serio problema para la salud del niño, que comenzó a hacer acto de presencia cuando este tenía unos 20 días: de pronto comenzó a vomitar todo lo que ingería. Durante poco más de una semana estuvo vomitando, comiendo y llorando, a ritmo continuado, hasta que el 30 de enero sus padres decidieron llevarlo al hospital por urgencias donde le detectaron una estenosis hipertrófica del píloro. Que mal suena y que susto se llevaron estos papas!. Afortunadamente para todos, en el hospital hay muy buenos profesionales que se ocuparon de la salud de Bruno y de los nervios de sus familiares, especialmente de su mamá. El problema se resolvió con una pequeña cirugía que realizó el Dr. Santamaría (Cirujano Infantil) el día 30 de enero, por lo que Bruno tuvo que pasar su primer cumplemés en el hospital materno infantil, en una habitación aislado donde solo entraban papá y mamá. De recuerdo le quedó una cicatriz en el abdomen..... Se recuperó enseguida, comenzando a comer con normalidad y a estar algo más tranquilo. Solo algo porque Brunete es un bebé inquieto que no para un momento, llora con facilidad ante extraños y conocidos. Aunque ahora, a sus más de tres meses, comienza a tranquilizar un poquito, durmiendo más por las noches y mostrándose por el día más contento.
Le ha costado sonreir, pero ya lo hace a menudo y empieza a entretenerse jugando en su gimnasio, con sonajeros y con todo aquello que le ponen al alcance de sus manos.

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